La seriedad de nuestro compromiso
(Salmos 15:1-2)
“Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón.” La palabra תם [tom] significa integridad, totalidad, plenitud, inocencia, simplicidad, y sencillez. La cualidad básica necesaria para entrar en el reino de Dios es nacer de nuevo. Sin el nuevo nacimiento, nadie podrá ver el reino de los cielos. El nacimiento de lo alto es experimentado por la gracia, por medio de la fe en Jesucristo, y tiene lugar aparte de las obras meritorias del hombre. Pero en este Salmo se nos dice que la salvación está de alguna manera relacionada con el carácter justo y los hechos nobles del hombre. Lo que esto significa es que la fe salvadora es también la fe que nos conduce a vivir en santidad. David aquí dice que la fe genuina es aquella que produce como resultado las obras que este Salmo describe. Este Salmo no nos presenta un catálogo completo de virtudes ni nos presenta una lista exhaustiva de las cualidades éticas. La ética bíblica no es relativista; es una ética que se basa en la verdad y la justicia. El que hace justicia actúa de manera correcta, ayuda a los necesitados y no usa a los demás para su provecho personal.




