1. OBSERVAR EL DESORDEN
Antes de lanzarte a ordenar, no estaría de más que fueras consciente de cuál es realmente la situación de tu casa. A menudo de tanto convivir con el desorden acabamos acostumbrándonos a él. Una sencilla forma de volver a reparar en su presencia es que hagas una foto de cada habitación y que las analices críticamente.




